‘Así procede el pájaro’: brizna amarilla

Juan Antonio Bernier

Soles y guirnaldas alumbran la quinta temporada de La Plaza Invisible, la poesía en vena de La Línea Amarilla, soñada y hecha palabra por nuestro Juan Marqués. Empezamos con Juan Antonio Bernier (Córdoba, 1976) y su poemario Así procede el pájaro. Bienvenidas de vuelta.

Juan Antonio Bernier
El cordobés Bernier, veraneante ocasional en La Plaza Invisible. /Foto: J.M.

Juan Marqués / @jmarquesmartin

No tengo ni idea de cuántas veces he podido leer Así procede el pájaro desde su publicación. No sé tampoco cuántas veces lo he regalado, pero sí que, quizá junto a la Conversación en Sicilia de Elio Vittorini, es el libro que más he regalado en mi vida. Desde que llegó revoloteando en su primera edición de diciembre de 2004 se ha convertido en un ejemplo para mí, en la demostración de lo que la poesía puede llegar a conseguir, con la ventaja de que lo hace, al menos aparentemente, con una sencillez fanática, con una naturalidad total, limitándose a mirar con calma y a decir con puntería lo que se ve o lo que se siente.

Es precisamente por ello un libro muy raro, realmente misterioso. No se logra entender cómo funciona, pero su encanto es avasallador, de tan enorme. Y es fantástico que la editorial valenciana Pre-Textos haya rescatado su propio libro del catálogo, veintidós años después, y lo vuelva a enviar al mundo con un nuevo plumaje, reactivando por otra parte la colección El Pájaro Solitario, que parecía definitivamente apagada.

Lo único que no me gusta de esta segunda vida es precisamente eso, que en ningún sitio (ni en los créditos, ni en el colofón…) se avisa de que se trata de una reedición. Un despistado lector futuro podría creerse que es ahora, en enero de 2026, cuando nace, y se creará la confusión que con frecuencia nos sucede a los que manejamos libros viejos: por ausencia de detallismo en los paratextos, los libreros o las lectoras consideran primeras ediciones volúmenes que no lo fueron.

éste es un libro que de una forma militante rechaza la presencia de todo lo que no sea estrictamente indispensable. aquí sólo hay poesía

Por lo demás, el libro viene sin ningún prólogo de nadie, sin ninguna nota del autor explicando el rescate, aparte de sin apenas cambios (hay un par de detalles minúsculos en las dedicatorias o en algún verso que divertirán a los rastreadores de variantes). En las reediciones es habitual que alguien, pasado el tiempo, explique la vida que tuvo el libro y contextualice su repercusión, la importancia que tuvo en su día, el linaje poético al que se vinculaba y la posible genealogía que fundó… Estoy íntimamente seguro de que si aquí no se ha hecho así es porque éste es un libro que de una forma militante rechaza la presencia de todo lo que no sea estrictamente indispensable. Dejando a un lado las dedicatorias (que el lector no necesita nunca pero que probablemente sí sean imprescindibles para la sensibilidad del autor), aquí sólo hay poesía.

De hecho, en una penúltima declaración de amor a este libro medio milagroso, me he decidido a contar las palabras que contiene. Alguna vez he hecho bromas con el hecho documentable de que, si en las bases de muchos premios de poesía se impone a condición de que el libro ha de superar, pongamos, los quinientos versos, Así procede el pájaro no podría presentarse porque no consta ni de quinientas palabras, y cualquier cosa que se escriba sobre él, por ejemplo, esta misma reseña, ya es más voluminoso que los poemas que dan pie a todo.

Pero no. Si excluimos los títulos de las secciones y de los poemas, las dedicatorias, las citas y los números de los poemas que se presentan en fragmentos [como ese que reproducimos completo abajo], comprobamos que los treinta y un poemas del que fue más o menos el primer libro de Juan Antonio Bernier (Córdoba, 1976) traen exactamente 1240 palabras.

Para esos seres descarriados que creen en la numerología y sacan conclusiones literarias de las cifras, se puede concretar que todo eso se distribuye en dos cuadernos de 738 (Luces dentro del bosque —que se había conocido una edición exenta anterior— se subdivide a su vez en dos secciones de 254 y 484) y 502 (el propiamente titulado Así procede el pájaro tiene también dos partes de 166 y 336). Por mi parte, nada que concluir de esto (aunque sí es enigmático que el Paseo de Buenos Aires de abajo tenga cuarenta palabras, un número tradicionalmente perfecto, lleno de significados).

Como el pájaro, yo también me voy por las ramas, pero es que no sé muy bien qué más decir, o simplemente qué decir, de unos poemas que no admiten mucho comentario, ninguna glosa, aunque sí interpretación, según el momento en el que uno esté. Son poemas muy claros, pero no transparentes: quiero decir que, sin que desde luego se explique, no queda ninguna duda de que esos versos se reservan muchos secretos: ésa es una clave de la poesía que tiene que importar. Y quizá sea ésa otra clave del libro: si se lee con cuidado es cristalino en lo que dice, pero también, desde su mismo título, proclama que buena parte de lo que quiere decir no se dice, aunque sí que deja una huella perceptible en el texto, no entre líneas sino ahí mismo, como una pequeña sombra.

Lo que por supuesto también ocurre es que con cada lectura se van añadiendo matices, detalles. Por ejemplo, hasta ahora yo no había reparado en que no hay un poema dedicado a Luis Alberto de Cuenca, como siempre me había parecido entender, sino que está escrito «(Con Luis Alberto de Cuenca)«, y sin duda es porque ese segundo verso, “cuando tú eres feliz y me lo muestras” (que más o menos se repite en el verso nueve), viene directamente desde ese “o cuando eres feliz y se te nota” del poema El desayuno.

si se lee con cuidado es cristalino en lo que dice, pero también, desde su mismo título, proclama que buena parte de lo que quiere decir no se dice, aunque sí que deja una huella perceptible en el texto, no entre líneas sino ahí mismo, como una pequeña sombra

En este otoño que casi empieza van a publicarse un montón de libros de amigos y de amigas, muchos de ellos galardonados con algún buen premio. Javier Vicedo Alós publicará su Premio Hermanos Argensola de Barbastro, Víctor Herrero de Miguel y María Martín Hernández ganaron las dos categorías del Premio Jaime Gil de Biedma, Helena Mariño continúa el maravilloso palmarés del Premio Ciudad de Estepona… Por su parte, Juan Antonio Bernier (que también triunfó en Estepona hace cuatro años) se hizo con el Premio Francisco Brines, y añadirá un nuevo título a su bibliografía. Será su cuarto libro desde Así procede el pájaro y es de prever que, como siempre ha sucedido, será muy distinto, siendo siempre reconocible y siempre él: “Con los ojos cerrados, / este cielo es la media / de los últimos cielos”.

Juan Antonio Bernier

 

PASEO DE BUENOS AIRES

1.

Raro domingo con acorde.

Vuelan nubes opacas.

El camino es más ancho que el paisaje.

 

2.

Hay un aire que canta,

impulsa bicicletas,

despeina a los ancianos.

 

Es un aire de niño.

 

3.

El cielo frunce el ceño:

lo inmenso

se concentra.

 

*Ficha bibliográfica: Juan Antonio Bernier, Así procede el pájaro, Valencia, Pre-Textos (col. El Pájaro Solitario), 2026 (26 de enero).

 

 

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