‘El árbol rojo’, el poder de la metáfora

El árbol rojo

El autor australiano Shaun Tan nos ofrece un álbum infantil duro, pero más que necesario en estos tiempos de pandemia para saber ver más allá de la angustia. El árbol rojo. A partir de los 9 años.

Elena Llera / @quintapared

El árbol rojo
Ilustración de ‘El árbol Rojo’ / © Shaun Taun-Barbara Fiore Editora

De la mano de una delicada niña que hace de maestra de ceremonias, se crea ante nosotros un mundo donde parece fácil deprimirse, donde es complicado ver el lado bueno de las cosas porque en ocasiones pueden pasar más desapercibidas que las tristes. Aunque «a veces el día comienza vacío de esperanzas» – así abre el libro-, es fundamental pararse para buscar aquellos destellos de color que van con nosotros aunque no nos demos cuenta.

La grandeza de este álbum reside en que la protagonista ha estado acompañada todo el día sin advertirlo por una pequeña presencia de color rojo, una silenciosa hoja que se ha deslizado en cada escenario. Las hojas que forman el árbol que encuentra en su habitación al volver a casa, en realidad han estado presentes en todos los escenarios del día que acaba de vivir, aunque ella no se ha dado cuenta, enfrascada en lo menos alegre que le rodea.

Surrealismo para todos

El escenario donde sucede esta disertación se nos antoja lejano, imposible, casi futurista. El mundo por el que camina nuestra protagonista está lleno de elementos imposibles (peces enormes en mitad de la ciudad, callejones repletos de engranajes…) que contribuyen a la sensación de vacío y de absurdo vital que siente la pequeña. Se puede leer como imágenes sueltas o como historia, saltando elementos y creando los nuestros. Es una maravillosa manera de acercar sentimientos cotidianos como la soledad o el desamparo a los pequeños lectores, sensaciones que rara vez se ven tratadas en los libros infantiles y juveniles.

Con un tono premeditadamente onírico, Shaun Tan nos sumerge por las calles que bien podrían ser de una ciudad real o inventada y donde la técnica del extrañamiento del lector es llevada a su máximo exponente al introducir elementos aparentemente absurdos en una misma ilustración. Como la representación de la protagonista metida en una botella de cristal con un casco de buzo.

El texto es breve, la tipografía caótica y el mensaje directo. Las ilustraciones tienen ecos de Salvador Dalí y sus lánguidos relojes, o de la angustia de Edvard Munch. La combinación de texto e imagen crea en el lector una profunda angustia por la niña, una sensación de abandono total en un mundo enorme y hostil y, sobre todo, una frialdad que quedará anulada cuando se da cuenta de la existencia del árbol rojo y sonríe por primera y única vez en la historia.

Instrucciones de uso

Es cierto que este libro es más duro que a los que estamos acostumbrados para un público infantil, casi juvenil. Pero sin duda puede ser una guía fundamental para aquellos niños y niñas que están pasando por la angustia de un divorcio, de una muerte cercana, de la propia pandemia que estamos sufriendo. Para esos niños a los que les cuesta ver el lado bueno de la vida a pesar de lo gris que nos rodea.

De hecho, se trata de un álbum que bien podría ser para todas las edades, algo que matizaríamos con un para leerse en el momento adecuado. Álbumes infantiles como este son esenciales para mostrar a los más pequeños de la casa que es normal sentirse tristes, pero también lo es tener una hojita roja que nos acompaña.

Shaun Tan ha creado una obra para observadores, para detallistas, para personas que saben mirar más allá, tres características que se han convertido en diferenciadoras al acercarnos a cualquiera de las obras de este extraordinario autor.

*Para niñas y niños a partir de los 9 años. Editorial: Bárbara Fiore.

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