‘Kraken’: Sueño que me pierdo en un mar

Paula Díaz

La poeta, aforista y profesora Paula Díaz Altozano (Madrid, 1990) se lanza decidida al divertido pero desazonante submundo de los sueños, con toda lo magia y toda la amenaza que implican, acercándose a La Plaza Invisible justo en el Día de la Poesía.

Kraken, publicado en Gijón por Bajamar, trae un montón de sueños que la autora ha conseguido rescatar de la maravillosa macedonia del subconsciente, pero formulados con gran desnudez y temáticamente ordenados. Armonía en el caos, es decir, poesía.

Paula Díaz
La poeta madrileña Paula Díaz, entre la hojarasca de La Plaza Invisible / Foto: J.M.

Juan Marqués / @jmarquesmartin

Puestos a calibrar la intimidad, ¿qué puede haber más privado y más nuestro que los sueños?, ¿en qué otro ámbito podemos ser más abiertamente libres?, ¿qué habla de nosotros y llega hasta lo más profundo de nuestra identidad de una forma más inaccesible y misteriosa que ellos?… Y sin embargo, pocas cosas más fáciles de compartir y de contar a todo el mundo: todos somos muy comprensivos con los sueños, tanto los propios como los ajenos, y entendemos sin esfuerzo que, dormidos, podemos desnudar o incluso torturar y asesinar a quien sea impunemente, y contarlo a todo el mundo por la mañana con la alegría de la falta de responsabilidad: los sueños no son deseos, no son necesariamente anhelos, y no somos culpables de lo que soñamos, nadie nos lo podría reprochar, no hay sanciones ni represalias…

Y puede sonar ambiguo, pero, a la hora de mostrar afecto o atracción de la buena por alguien, pocas declaraciones más cariñosas que decirle: «Me gustaría soñar contigo, sería bonito que nos encontráramos en sueños, dar una vuelta juntos por ahí».

los textos están dispuestos en prosa y son, por definición, narrativos, pero apelan desde el título a algo suficientemente profundo y personal como para pensar en el ámbito de lo poético

Creo que la editorial asturiana Bajamar acaba de dar una gran lección de literatura al publicar en una colección de poesía este Kraken, el nuevo libro de la profesora, poeta y aforista Paula Díaz Altozano (Madrid, 1990), pues, aunque están dispuestos en prosa y son, por definición, narrativos, apelan desde el título a algo suficientemente profundo y personal como para pensar en el ámbito de lo poético, de lo radicalmente subjetivo, de un tipo de discurso que por tono y forma parece prosaico pero que por sus implicaciones es lírico.

El título de este libro, aparentemente enigmático (o incluso, pensaría alguien, inadecuado), remite a esas profundidades de las que hablaba antes, a lo monstruoso o, mejor, lo fascinante que se oculta en todos nuestros abismos. Me parece importante advertir que en el libro hay pocas pesadillas, y que las bestias subacuáticas que emergen por aquí no suelen ser terribles, si acaso amenazantes de un modo inconcreto. Así sucede en el segundo de los sueños reproducidos abajo o en éste, tan breve e inquietante: «Dos estatuas de bronce salen caminando del estanque de agua verde».

Pero aparte de bichos temibles hay animalillos adorables, y lo que sucede es que, si decía que los primeros suelen ser amistosos o cuando menos inofensivos, los segundos se vuelven agresivos, hostiles, violentos. Aquí los monstruos abrazan y los gatitos muerden, aunque desde luego hay contraejemplos, y sueños en los que se mezcla todo, como cabe esperar de ellos: «En el fondo del lago hay una ardilla royendo una bellota hasta que un pulpo la atrapa».

Pero no todo son seres, y la estructura del libro deja claros sus temas: aunque los animales van saltando libremente de sección en sección, sólo la primera parte es propiamente el Bestiario. Las demás tratan sobre Estatuas, ruinas y jardines, El circo y los feriantes, París (donde la autora estudió), Ballenas y otros monstruos marinos y Objetos y situaciones.

En los sueños todo es presente radical, y el presente total es el inexcusable modo de formularlos

El sueño es todo un subgénero literario, y en Kraken se cumple una de sus mejores características, que es la del respetar el presente absoluto propio de lo que soñamos. En los sueños todo es presente radical, y el presente total es el inexcusable modo de formularlos.

Pero Díaz Altozano hace aún algo más, y algo mejor, que es el de evitar la tentación de la interpretación. Aquí sólo figuran los sueños, sin antes ni después. No hay ningún caso en el que se diga algo del tipo «anoche bebí demasiado vino, así que debió de ser por eso por lo que luego soñé con»… Y, si no me equivoco, sólo en cuatro ocasiones (pp. 22, 107, 109 y 113) hay una mínima alusión al momento del despertar, cuando la autora explica qué sobresalto o qué ruido la ha devuelto a la vigilia o se hace alguna breve pregunta sobre lo que ha ocurrido en su dormida imaginación.

Paula DíazLos sueños nunca mienten. Puede que nos resulten confusos, pero lo cierto es que ellos no disimulan, se limitan a desplegarse, a desarrollarse, sepamos entenderlos luego o no. Aquí hay familia, hay amigos, hay deseo, hay lugares queridos, hay colegios, universidades, trabajos, ocio, exposiciones o lecturas mezcladas con lo extraordinario, expresado a veces de forma ajena y sencilla («Una manada de elefantes corre por el desfiladero de piedra»), o implicada pero lacónica (como en el que da título a esta reseña), o, si se me permite el oxímoron, con ortodoxia onírica («Sujeto una tela grande. Dentro hay una oca que se revuelve. Intenta picotearme y, de pronto, ya no es una oca: es un cisne»).

Todos y todas podríamos escribir un libro así, y sin embargo serían, por pura naturalidad, libros absolutamente diferentes, testimonios de personalidades muy distintas. Cada cual traería a las páginas sus traumas, sus obsesiones, sus fantasías, sus frustraciones, sus cuentas pendientes, sus recuerdos…, y también su estilo, su postura ante el mundo, su modo de posar, sus expectativas ante la gente. Díaz Altozano se expone así de una forma sencilla y alegre, generalmente contenta, vigilante, atenta, observadora, prudente, pudorosa, noble… «Los diarios se escriben para alguien», dijo con toda la razón del mundo en uno de los aforismos de Meteórica. Tal vez también se podría defender que soñamos siempre para alguien.

 

DOS SUEÑOS

Estoy en un río, metida en el agua hasta las rodillas. En un punto del recorrido el río se mete en una casa: dentro, va hacia arriba. Subo las escaleras y llego a una fuente que por un lado tiene la escultura de un león y por otro una cara redonda que me saca la lengua. Le saco la lengua también y me voy mientras escucho los chorros de agua y una melodía que sale de la propia fuente.

——————————

Juego al tenis. Saco varias veces pero las pelotas acaban en la red. Noto un temblor en el suelo. ¿Qué hay debajo?, pregunto a un compañero mirando al suelo con nerviosismo. Una serpiente marina, contesta. Sujeto con fuerza el mango de la raqueta preguntándome por dónde saldrá.

 

*Ficha técnica: Paula Díaz Altozano, Kraken, Gijón, Bajamar, 2024. Prólogo de Marina Casado

DEJA UNA RESPUESTA

Deja un comentario!
Por favor introduce tu nombre