Cuando el reaccionario ladra, algo estaremos haciendo bien

La ideología antigénero, que busca negar la violencia machista, es una reacción de la extrema derecha contra el feminismo y los avances legales en materia de igualdad
Nadia Otmani, víctima de violencia machista, increpa a Ortega Smith, concejal de VOX en el Ayuntamiento de Madrid

Núria Ribas / @oikit

Negar un hecho histórico reciente o contemporáneo cuando está demostrado y, por tanto, ampliamente aceptado. Eso es el negacionismo. El próximo 28 de diciembre se cumplen 15 años de la aprobación de la Ley Integral contra la Violencia de Género. Una ley valiente, necesaria, ideada e impulsada por la entonces vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, pero que, desgraciadamente para todas nosotras, no ha conseguido acabar con el asesinato, abuso, acoso y maltrato de las mujeres en España.

Solo en este 2019, han sido asesinadas 54 mujeres, dejando huérfanos a más de 50 menores, y se han recibido más de 80.000 denuncias, según datos oficiales. Todas las mujeres asesinadas lo han sido a manos de sus parejas o exparejas. Siempre mujeres asesinadas por hombres.

Lamentablemente, estas cifras se repiten en el resto de Europa con más o menos coincidencia. Según datos de la UE (2017), el 33% de las mujeres europeas ha sufrido violencia física o sexual desde los 15 años; el 22% ha padecido esta violencia de manos de su pareja; y entre el 45% y el 55% ha sufrido acoso sexual. Un 5% de las mujeres de la UE han sido violadas.

Son datos. Datos fríos (que deshumanizan el terror) pero innegables. Pues a pesar de la evidencia, la extrema derecha española (e internacional, apoyada por grupos religiosos como los evangelistas) ha iniciado una cruzada negacionista obviando las cifras, inventando otras totalmente disparatadas y, sobre todo, resignificando las palabras. “Violencia intrafamilar”, se han inventado, para negar que se trata de violencia machista, de violencia ejercida por los hombres sobre las mujeres.

La expresión más dramática de todo ello es el surgimiento de la ideología antigénero.

Intentan inocular la duda razonable entre una opinión pública que, en algunos casos, deja de pensar para creer a pies juntillas datos falsos y, fatalmente, acaba votando a opciones políticas negacionaistas. Una actitud – la de los negacionistas y la de los que desisten de su obligación de pensar críticamente – devastadora para las víctimas, que ven como la realidad se convierte en un relato totalmente absurdo, que niega su dolor y blanquea a su verdugo.

¿Estamos retrocediendo en derechos? Pues, a pesar de que pueda parecerlo, la aparición del negacionismo respecto a la violencia machista demuestra, justamente, que hemos avanzado. Es la reacción del reaccionario contra los avances en igualdad entre hombres y mujeres (y entre heterosexuales y LGTBIQ, o entre identidades diversas, etc).

Estamos presenciando una reacción a gran escala contra los pasos hacia adelante que vamos consiguiendo dar”, apunta la intelectual feminista y catedrática de Literatura Comparada Judith Butler.No es que el progreso se haya invertido o ignorado. Tampoco es cierto que no haya habido progreso. Sí que lo ha habido. Lo que estamos viendo es una reacción contra el hecho de que hemos ganado en derechos y reconocimiento, hemos cambiado leyes y hemos aparecido en la vida política de formas nuevas y radicales”.

Para Butler está claro que los reaccionarios han tomado nota de estos avances en materia de igualdad y de derechos de las mujeres. Los han visto, los han “detestado” y busca la manera de “desmantelarlos”. “Estamos viviendo pues un momento de hiperreacción contra el feminismo y los avances legales LGTBIQ. No es solo una actitud misógina, homófoba y transfóbica: es una reacción totalmente antifeminista”. (1)

(1) El lío del género. ¿Por qué los cuerpos importan?, Judith Butler / Fina Birulés.              Ed. CCCB ‘Breus’, 2019

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