Niko del Hierro (Saratoga): «Si algo he aprendido en estos 30 años es que no hay que dar marcha atrás ni para tomar aire»

Saratoga está celebrando sus tres décadas de vida con una gira que está recalando prácticamente por toda España y gran parte de Latinoamérica. Pese a no ser mainstream, es una de las bandas más emblemáticas del heavy metal español que surgió y creció en los años 90, un momento en el que este estilo musical parecía herido de muerte. Y, aunque con algunos altibajos, se ha mantenido hasta hoy en una posición preferente.

Hablamos con Niko del Hierro, bajista de la banda y único de los miembros que se ha mantenido en sus filas a lo largo de toda su historia, en la que ahora militan Tete Novoa (cantante), Arnau Martí (batería) y Jero Ramírez (fundador y guitarrista que ha vuelto a la formación tras un periodo de descanso desde 2006 a 2014).

Niko del Hierro, bajista de Saratoga, en plena acción / Foto: J. Paredes

Gema L. ALbendea / @GemaLAlbendea

Prueba del papel referente de Saratoga en el heavy metal de nuestro país son sus más de 20 conciertos en el continente americano, 14 de ellos en México, y su presencia en la parte alta de los carteles de varios festivales nacionales de este año como Piorno Rock (Granada), Z Live (Zamora) o Rock Imperium (Cartagena). Este último se celebra del 23 al 25 de junio y allí compartirán escenario con grandes grupos del panorama internacional como Kiss, Helloween, Europe o Deep Purple.

Su último disco, un directo recién salido del horno que lleva por título La historia continúa, dice mucho de las expectativas que tiene Saratoga de cara al futuro. Se grabó el pasado 22 de octubre en la sala La Riviera de Madrid, llena hasta los topes con seguidores de varias generaciones, demostrando que las guitarras pesadas, los cueros, las melenas al viento y las tachuelas siguen vigentes.

P: Tres décadas dan para mucho, ¿qué aprendizajes habéis sacado tanto en lo musical como en lo personal en todo este tiempo? Sobre todo tú, que eres el que lo ha vivido desde el inicio.

R: Pues se aprende de todo: de las veces que metes la pata, de cuando tienes que apretar mucho, de cuando te toca tirar del carro de forma individual, de las veces que te sientes solo… Y también de los momentos buenos en los que estás más y mejor acompañado, como es el actual. A lo largo de este tiempo hemos tenido una decena de formaciones diferentes, y lo mismo que a los seguidores, a mí me entristece también la marcha de cualquier miembro de la banda. De todos los que han pasado siempre he cogido todo lo mejor que he podido, me he quedado con lo bueno, y he seguido hacia adelante. Si algo he aprendido en estos 30 años es que no hay que dar marcha atrás ni para tomar aire, no vale de nada quejarse. Lo mejor es seguir peleando y seguir construyendo el edificio ladrillo a ladrillo.

P: De hecho, hace poco os ha tocado adaptaros a un nuevo batería y en plena gira. ¿Cómo habéis aprendido a encajar esa gestión del cambio? ¿Es difícil acoplar a un nuevo músico en la banda?

R: No es difícil porque los músicos que elegimos son buenos. No necesitamos meternos en un local a ensayar previamente porque el que viene lo trae todo aprendido de casa, simplemente es llegar, conectar, tocar un día juntos y al siguiente nos podemos ir de gira. Y en el plano personal es cuestión de tiempo, como cuando empiezas una relación: te vas viendo, te vas conociendo y todo va encajando poco a poco.

«nunca se consigue llegar a nada si no crees realmente que puedes alcanzarlo»

P: La banda arrancó a principios de los 90, cuando el heavy metal más clásico, en el que se os podría encajar, ya estaba decayendo en España. Sin embargo, conseguisteis crecer notablemente y colocaros en una posición referente. ¿Cómo recuerdas aquellos primeros años?

R: Nos juntamos en el año 92, cuando yo estaba con Barón Rojo y Jero Ramírez con Ñu. En la formación definitiva estaban también Joaquín Arellano ‘El Niño’ a la batería y Fortu Sánchez, cantante de Obús. Empezamos a recorrer compañías discográficas y ninguna nos quería, ni si quiera con la intercesión de amigos. Los grandes molestos, nos llamaban algunos [risas]. Hasta que Foque nos dio la primera oportunidad, un subsello de la compañía Avispa. Nos dieron una semana para grabar el que sería nuestro primer disco. Y hasta entonces. ¿Eran malos tiempos? Pues seguramente. Había géneros de música con más éxito, había una situación social en el país muy diferente a la de los 80, todo evolucionaba hacia otros derroteros… Pero teníamos ilusión, igual que la tenemos ahora, y con eso hemos podido mover montañas. Nunca se consigue llegar a nada si no crees realmente que puedes alcanzarlo.

P: ¿Y ahora, son malos tiempos para el rock y el heavy metal?

R: A ver, en la música hay muchos estilos y muchos picos de altos y bajos que cada uno percibe desde su punto de vista personal. Hay momentos en los que estás arriba, pero en cualquier momento te puedes ir a la mitad o abajo del todo. Y al contrario. Lo que está cambiando mucho es el tema de la cultura del concierto: que toque un grupo nuevo y sólo vayan a verles cuatro personas es algo desolador. Y no es porque no haya gente a la que no le guste el rock, porque luego ves que hay festivales que meten a miles de personas. Es un contraste de difícil comprensión.

P: Hablando de conciertos y festivales, en breve estaréis tocando en el Rock Imperium de Cartagena, ¿qué significa tocar en un gran festival de estas dimensiones?

R: Pues va todo muy rápido, casi no hay pruebas, sólo un check line, un chequeo del sonido sólo a través de los auriculares del técnico para evitar entorpecer a los grupos que están tocando en escenarios aledaños. Y te tienes que ceñir al minutaje para no retrasar la agenda, si tienes una hora para tocar intentas meter en ese espacio todo lo más potente que tienes y que a la gente le pueda gustar. Pero es un esfuerzo que merece la pena, porque te encuentras con muchísimo público de diversos gustos y culturas. Es algo bonito.

«que toque un grupo nuevo y solo vayan a verles cuatro personas es algo desolador»

P: Vosotros tocáis el viernes 23, el mismo día que vuestro anterior vocalista, Leo Jiménez. ¿Cabe esperar alguna colaboración sorpresa?

R: Pues va a ser difícil, por temas de horarios y organización, lo que no significa que no haya buena relación. Prueba de ello es que vino a cantar al concierto del 30º aniversario que grabamos en La Riviera el pasado mes de octubre, y que ha salido hace unos meses en formato CD y DVD.

P: ¿Estáis contentos con el resultado de la grabación?

R: Totalmente, ha salido como doble CD y un DVD con las dos horas del concierto completo. Fue un lujazo que se dieron desde Maldito Records, porque metieron un montón de cámaras, grúas y un sonido excelente. Aunque no se puede contentar a todo el mundo, creo que hemos hecho una buena recopilación de los grandes temas del grupo. Se han quedado fuera muchas, pero es muy complicado diseñar un repertorio después de 30 años componiendo.

Saratoga
Imagen de una de las actuaciones de Saratoga / Foto: Javi Reaktiu

P: ¿Habéis conseguido que haya cambios generacionales entre vuestro público?

R: Pues claro, si no estaríamos tocando en una cabina de teléfonos (risas). En los conciertos vemos a gente de 50 y de 40, pero también de 15 y de 30, lo cual es muy bonito, porque son personas que no habían nacido, o que acababan de nacer, cuando Saratoga apareció. Te encuentras con padres y madres con sus hijos, o los hijos que ya vienen solos, lo cual es un orgullo y una alegría porque ves que hay un relevo.

P: O sea, que hay proyectos de futuro, ¿no?

R: El futuro de la banda se ve bien, tenemos conciertos en España hasta finales de verano y en septiembre nos vamos de gira por Estados Unidos, vamos a pasar por Perú también… a corto plazo se presenta muy bonito. Y si todo va bien, en el 2024 sacaremos un disco. Hay que seguir tirando con ilusión, con fuerza y con ganas para que esto no pare. Siempre dependes de muchos factores, como ocurrió con la pandemia que nos tuvo dos años parados, pero procuramos ser positivos y pensar que vamos a poder seguir aportando buenos momentos con la máquina que nosotros sabemos hacer funcionar, que es la de la música y la de la cultura.

 

*Más Entrevistas: Juan Vicente Piqueras, poetaAlicia de la Fuente, editora –                                     Laura Hojman, cineastaLaura LaMontagne, cantautora –                                       Marta Sanz, poetaDaniel Abreu, coreógrafo y bailarín

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