‘Rose’, la Historia que nos arrasa

Rose

ESCÉNICAS

Martin Sherman (Filadelfia, 1938) ha escrito mucho sobre el Holocausto y sus consecuencias en las vidas de los que sobrevivieron a esa hecatombe para la dignidad humana y el pueblo judío (entre otros colectivos asesinados por los nazis, por cierto). También ha reflexionado a menudo, como dramaturgo, sobre la actitud de algunos descendientes de la Shoah, discriminando y asesinando a su vez a los palestinos en nombre del Estado sionista.

Hoy, Martin Sherman debe estar desolado al comprobar que el argumento con el que hila su obra Rose está vigente punto por punto 25 años más tarde. La desolación provocada por el atentado de Hamás con más de 1.200 muertos y centenares de secuestrados y la posterior aniquilación de Gaza, con más de 40.000 asesinados, como represalia por parte del Estado de Israel. La misma desolación que sintió Daniel Anglès (Barcelona, 1975).

Anglès, actor, director y gestor teatral, había leído el texto de Sherman, Rose, hacía unos siete años. Le impactó. Pero lo guardó en un cajón. El texto reposó hasta que la barbarie lo ha rescatado: la historia, dura, muy dura, de una mujer judía nacida en la actual Ucrania y que acaba en Estados Unidos tras pasar por el gueto de Varsovia, el éxodo errante y la repulsa de sus propios hijos, instalados en Israel, que no la reconocen como una ‘auténtica’ sionista.

Ahora, puede verse hasta el 20 de octubre en la sala La Villarroel de Barcelona, interpretada por una de las grandes damas de la escena catalana, Carme Sansa (Barcelona, 1942). No se la pierdan.

Rose
La actriz protagonista de ‘Rose’, Carme Sansa, en una imagen promocional del monólogo que puede verse en La Villarroel de Barcelona /Foto: LV

Núria Ribas / @nuriaribasp

«Los que han sido marginados son los que acostumbran a marginar con más dureza». Esta sentencia de Rose, la protagonista y única intérprete de la obra que dirige Anglès y protagoniza Carme Sansa, resume la paradoja de nuestra especie, renuente a aprender de la Historia. Sansa pone toda la carne en el asador para este monólogo difícil, duro, pero que consigue arrancar alguna que otra sonrisa, hasta que el rictus vuelve a helarse. Mucho sufrimiento ha visto nuestro pobre siglo XX. Parece que ha servido de poco, parece que hemos olvidado las lecciones del siglo pasado, porque aquí están de nuevo la barbarie y la guerra.

«Cuando en octubre del año pasado aconteció el atentado de Hamas y la posterior reacción de Israel, tuve una necesidad física de recuperar el texto de Sherman y subirlo a escena. Porque el posicionamiento de Rose, la protagonista, es el único que creo que tiene sentido en este momento», explica Anglès.

No se trata de no posicionarse sino, justamente, de hacerlo de una forma lo menos simplista posible. «Nos mantenemos 100% fieles al texto de Martin Sherman», puntualiza Anglès. «Lo más espeluznante es que el texto se mantiene actual y, desde el punto de vista de Rose, toda la lucha que ella ha mantenido como mujer judía represaliada no era para llevar a cabo lo que Sherman ya denuncia hace un cuarto de siglo: la actitud del Estado de Israel sobre Palestina».

El espacio escénico, creado también por Anglès quien, además, ha adaptado al catalán el texto, es austero, pero buscando la belleza – quizás lo único que nos permite sobrevivir frente determinadas situaciones – y poniéndose al servicio de Sansa y del personaje que interpreta.

«El peligro que percibimos al empezar a trabajar el texto», explica el director y productor, «es que es tan duro que fácilmente podíamos deslizarnos hacia un exceso de peso. Y de eso hemos querido huir un poco, porque las personas inteligentes que han vivido situaciones durísimas suelen contártelas con un punto de distanciamiento, incluso de ironía».

Este salvoconducto que el montaje ofrece al espectador se agradece, porque la lectura a pelo del texto a veces se hace casi insoportable, especialmente durante la barbarie que Rose sufre en distintas etapas de su vida primero por parte de los rusos y luego de los nazis en distintas etapas de su vida. «La contundencia tiene que verse a través de la capacidad de Rose de pasar página, en sobrevivir para poder vivir».

La ilusión como motor creativo

Anglès no es un habitual en la dirección de teatro de texto. Es uno de los grandes dentro del teatro musical catalán y español, pero pocas veces se ha acercado a un texto desnudo, «sin el poder que ofrece la música y la voz cantada». Pero lo ha disfrutado y mucho: «Un texto así es maravilloso y, más, interpretado por una actriz como Carme Sansa, a la que he aplaudido como espectador decenas de veces desde que yo era bien joven. Con lo mitómano que soy, dirigirla me hacía mucha ilusión».

Rose
El director, actor, productor y gestor teatral Daniel Anglès / Foto: DA

Tampoco es un espectáculo habitual en la cartera de producciones de El Musical Més Petit (El Musical Más Pequeño), la compañía que co-fundó Anglès en 1996 y que ha ido evolucionando hacia una productora que le permite a vehicular proyectos muy personales.

Algo muy marca de la casa en la trayectoria de Anglès: huye de la repetición, buscando siempre nuevos retos a pesar del riesgo que ello implica y ayudado por su curiosidad hacia todos los géneros teatrales. «Creo que he pasado épocas, sobre todo como director de escena. Podría juntar espectáculos que conforman distintas épocas, que se conectan entre ellos. Por ejemplo, últimamente me interesa mucho el teatro de texto, tengo muchas ganas de investigar en este sentido. Y necesito contrarrestar mundos: los montajes enormes de musicales con un monólogo pequeño y delicado. Necesito vivir los fogonazos de la ilusión para arrancar proyectos muy distintos y luego la determinación de llevarlos a cabo».

 

DEJA UNA RESPUESTA

Deja un comentario!
Por favor introduce tu nombre