Sara Quintero nos enfrenta a nuestro propio naufragio

Sara Quintero

ARTE

El Museo ABC prorroga hasta el 7 de febrero En los márgenes, la muestra de la artista madrileña Sara Quintero

Sara Quintero

Agustín Laguna / @agustinlagunalopez

Bajar las escaleras que descienden a la enorme sala de la muestra de Sara Quintero (Madrid, 1971) tiene, de alguna forma, algo de premonitorio, de inicio a un viaje que conduce irremediablemente al naufragio. El color azul mar que nos envuelve y la enorme pieza instalativa de más de 2 metros de alto y casi 10 de largo, titulada Ola de vuelco y olvido y que percibimos apenas llegamos, nos inician en un recorrido que no nos deja indiferentes.

Una inmensa ola que nos amenaza con su fuerza, que nos muestra la grandiosidad del mar, el peligro, la amenaza que supone. Cientos de papeles de dibujo, de distintas calidades se deshacen y se retuercen entre la espuma del dibujo y la transparencia, la rugosidad y la fragilidad, la impresión digital y las huellas dejadas por el grafito. Surgen de lo profundo y cobran vida propia para vomitarnos los destrozados restos de una embarcación, insignificantes como sus ocupantes que aparecerán, cadáveres, en alguna costa europea.

Sara Quintero
‘Ola de vuelco y olvido’, instalación de Sara Quintero.

Pero hay mucho que descubrir y remover en esta exposición. Sara Quintero parte de una selección de fondos del Museo ABC en los que su mirada ha sabido descubrir material útil para su trabajo. Son antiguos dibujos o ilustraciones con orlas decorativas modernistas, cartelería de la Guerra Civil, o viejos croquis y mapas bélicos.

Quintero trabaja de modo digital ese material, elimina o reserva espacios que serán reconquistados por imágenes contemporáneas, procedentes en muchos casos de periódicos, noticias o fotografías que ilustran los naufragios de nuestro tiempo, aquellos que suceden a la vuelta de casa, en nuestras costas y que protagonizan los desplazados, los que huyen como pueden del dolor, la muerte o la persecución. Y es que hasta para los migrantes hemos establecido castas y los hay a los que les toca lidiar con los medios más peligrosos y mortíferos.

La especie de collage resultante de los edulcorados elementos decimonónicos y la crudeza de las imágenes que nos muestran las bolsas de los cuerpos rescatados en costas europeas se completa con el dibujo, con el minucioso trabajo, utilizando el grafito, de la artista que a la manera más clásica y a la vez más actual denuncia una realidad aterradora pero que por recurrente pasa en segundos al olvido en nuestra mente.

Las imágenes de gran formato (hasta 2 metros) sobre papel se alternan con otras de menor tamaño, igualmente elaboradas. En ocasiones con citas, sobreescritas en las vitrinas, que nos descolocan y que indicen de manera efectiva en el mensaje que Sara Quintero quiere transmitir.

Sara Quintero

Y entre el papel, piezas de cerámica. Algunas simulando de nuevo los restos que los naufragios provocan y que hablan de las vidas que los produjeron. Otras, piezas de vajilla, que ella misma ha creado y que ilustran el mito de la fiera que se traga las vidas en el mar.

La artista comparte con nosotros sus obsesiones. Su enorme conocimiento de la historia del arte le ha llevado a coleccionar imágenes que, de nuevo, nos sitúan en el epicentro del naufragio. Dos archivos simultáneos nos muestran de un lado las imágenes, frecuentes en televisión y periódicos, que nuestra sociedad produce a causa de la crisis humanitaria y la necesidad del ser humano de encontrar refugio en lugares seguros. Y, del otro, imágenes que muestran la visión de los artistas clásicos frente a las tragedias.

Alguien podría tener la tentación de acusar a Sara Quintero de oportunista. Hay temas en el arte de nuestros días que se repiten y que parecen justificar cualquier obra. Discursos que se ponen de moda o que, aún teniendo una imperiosa necesidad de reflexión se utilizan de forma maniquea. Desgraciadamente, afrontar determinadas realidades es casi sinónimo de éxito, aunque el producto se quede en un mero panfleto superficial que a todas luces no resistirá el paso del tiempo.

Quintero nos sitúa en medio del naufragio,  nos rodea de la angustia, del poder del agua que excede con mucho nuestras propias fuerzas y nos exige reflexión y posicionamiento

No es este el caso, en absoluto. Su trabajo durante décadas desvela una profunda y rigurosa preocupación por la sociedad en la que estamos inmersos y por los monstruos que producimos. Hay una clara visión inteligente y crítica en toda su producción desde siempre. Quintero es capaz de romper la burbuja en la que nos aislamos o nos aíslan intencionadamente, rodeándonos, cada vez, de un mundo más pequeño y que cada vez tiene menos en cuenta al otro. Quintero nos sitúa en medio del naufragio,  nos rodea de la angustia, del poder del agua que excede con mucho nuestras propias fuerzas y nos exige reflexión y posicionamiento.

Pero el valor de esta exposición no se agota en la simple denuncia. Quintero es capaz de elevar su discurso y llevarlo a otro nivel. Su producción artística es siempre capaz de emocionar y, al mismo tiempo, es también una propuesta estética. Su impecable modo de trabajar, su rigurosidad y su capacidad de transcender lo meramente temporal nos lleva al desconcierto cuando nos enfrenta al dolor ajeno y a la respuesta que le damos, todo atravesado por la belleza.

Sara Quintero

 

Para saber más: saraquintero.com

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