‘Se rompe una rama’: Para escuchar el mar

Se rompe una rama

El libro que ilumina hoy nuestra La Plaza Invisible es Se rompe una rama, con el que el joven poeta gallego Manuel Mata mereció ganar la penúltima edición del Premio Arcipreste de Hita. Es, simplemente, uno de los libros más originales, rompedores y sabios que leímos en 2021, y en él descubrimos a un poeta descomunal, lo cual confirmamos leyendo todo lo que (poemas, cuentos) había publicado antes y todo lo que (novela, traducciones) ha publicado después.

Juan Marqués / @jmarquesmartin

Se rompe una rama
Manuel Mata, en una esquina de nuestra Plaza Invisible / Foto: J.M.

Si al parecer es un bulo aquello de que los neurólogos aseguran que utilizamos sólo el 15% de nuestros cerebros, y que en realidad vamos siempre a tope, no precisamente sobrados de recursos…, sí que se podría defender que en poesía, donde según algunos se ha llegado a los límites y cuya muerte se han atrevido a proclamar…, en realidad no hemos descubierto apenas nada, y que queda un enorme espacio por explorar, una libertad nunca estrenada, un inmenso margen de actuación que espera con una enorme sonrisa a que alguien acierte a penetrar en él.

Es algo que, más que constatarse, se intuye al leer a determinados poetas. Las tres o cuatro personas que han seguido mis reseñas estos años saben que yo no soy precisamente amigo de experimentalismos, o de audacias, o de piruetas. Y que me enfurece la inexpresiva glosolalia de muchos, pero siempre he intentado distinguir a quien trae aires nuevos o un nuevo idioma con talento verdadero, a conciencia, tras mucho leer y trabajar, sin trampas.

Entre los poetas jóvenes que andan renovando de verdad las cosas, no entregándose a la nada solemne sino ensanchando con naturalidad las posibilidades del lenguaje, pocos me gustan tanto como Manuel Mata (Vilagarcía de Arousa, 1992), que llega hoy hasta La Plaza Invisible autorizado por Se rompe una rama, uno de los libros que más nos alegraron por aquí en 2021.

Se trata de un poemario muy breve, pero con una variedad alucinante. Y lo mejor es que en él Mata, puesto a experimentar, elige a menudo el camino del prosaísmo más extremo, lo cual acaba estallando en poesía sublime. Así sucede, por ejemplo, en esa obra maestra que se titula El segundo pino (que reproducimos entero abajo y que explica el título del libro).

Esa mezcla de poemas formulados con el estilo más cotidiano (hasta el punto de aproximarse al anti-poema) y otros donde lo lírico, en poemas brevísimos, refulge con un misterio arrebatador, es algo que Mata ya hizo en su anterior poemario, Toda hora, y que funciona, funciona…

Aquí leemos un texto bellísimo, Entre la hierba alta, que dice: «Escribiré el verbo / hervir / con b esmeralda». Mata es muy hábil con los títulos de los poemas, en los que siempre se agazapa algo que multiplica la hermosura o el enigma.

Otro poema dice: «Se pegó / la rosa a la oreja / para escuchar el mar». El poema es, desde luego, suficiente, eufónico y lleno de secretos, pero que además se titule Rojo contribuye mucho a su fuerza.

Hay que lanzarse a ‘se rompe una rama‘ (…) Hace falta mucho ‘manuelmatismo’ en nuestra poesía, sobre todo en la joven

Siempre me han gustado los poemas formulados en una o varias preguntas (buscar El poeta pregunta a su amor por la Ciudad Encantada de Cuenca, de Lorca, por poner un precioso y no muy conocido ejemplo). Si en Toda hora leíamos un memorable «¿Crees que la manzana / sabe que va a caerse / y a pudrirse a los / pies del / árbol / o que se está / preparando para / volar?», en Se rompe una rama es en el título donde se plantea la pregunta, «¿Dolerá?», y los versos no nos dan la respuesta sino que nos explican la desasosegante duda, el contexto: «Cuando al contar / las historias de mi infancia / yo adopte / el papel de mi padre y mire / hacia abajo como si hubiera / un niño junto a / mí».

El poema Palmas nos trae otra de las líneas de trabajo de Mata, más explícitamente juguetonas con el lenguaje: «una mujer está llorando porque quiere llorar. / una mujer está quiere porque llorando llorar. / una mujer quiere está porque llorar llorando. / una mujer quiere llorar porque está llorando».

Y, en fin, que el libro esté dedicado A mi familia ya anuncia una clara verdad, y es que un alto porcentaje de los textos tratan, en efecto, sobre su madre y su padre, y lo hace de forma conmovedora, como, una vez más, en el poema largo que se puede leer bajo esta reseña.

Nunca fue tan fácil escribir una: basta con haber citado cuatro o cinco cosas del libro para convencer a cualquiera de que hay que lanzarse a Se rompe una rama, y para defender por qué hace tanta falta mucho manuelmatismo en nuestra poesía, y en especial en la joven.

En otro poema de Toda hora un personaje decía que «la belleza es algo por lo que deseas trabajar», y ahí tenemos una gran clave para entender su trayectoria (que también incluye lo narrativo, como en el reciente Los ciervos, la traducción o las colaboraciones artísticas).

El trabajo de Mata va de lo interrogante a lo emocionante, de lo gamberro e iconoclasta a lo telúrico, de lo brutal a lo tierno. Hay también muchos poemas de amor en sus libros, y lo son, claro, de un modo muy particular. Y tiene una envidiable capacidad para saltar de lo próximo a lo inasible, o de lo doméstico a lo cósmico (en Toda hora leímos que «lavarse los dientes es más importante que la luna»).

el mundo de manuel mata es el de la sorpresa, la celebración, lo diferente…

Esta reseña se me ha ido de las manos y me parece bien. Es lo que tocaba. Es lo coherente. El mundo de Manuel Mata es el de la sorpresa, la celebración y lo diferente, el de los cambios de tema sin cambiar de ritmo, el de los volantazos en lo que se dice sin que por ello haya que cambiar de verso o levantar la voz.

Larga vida a Manuel Mata. Larga vida a su actitud con las palabras. Pocas veces va a brillar tanto nuestra plaza.

EL SEGUNDO PINO

En Tasmania
hay un pino que lleva creciendo
diez mil años.

Cuenta con la particularidad
de que cualquiera de sus ramas
que caiga al suelo
echa raíces y sigue creciendo
hasta convertirse en un
clon del árbol.

Es un mecanismo de defensa
proveniente de una era
más difícil.

En Tasmania hay bosques inmensos
con miles y miles de árboles
que son una réplica del
primero.

La primera rama que acabó en el suelo
creció hasta acabar perdiendo
otra rama
que repitió el proceso
etcétera
etcétera
ganando terreno.

El árbol original
no es un árbol demasiado grande
ni espectacular.

No tiene nada que lo haga parecer
especial
entre el resto de árboles.

Simplemente es viejo.

Llevas muerta
ocho años.

Me enseñaste a jugar a las
cartas
cuando era un niño.

Esta noche
durante una partida
alguien me ha dicho

«barajas como una
señora».

Pues claro, pensé.

¿Cómo voy a barajar?

Si me caí de ti.

*Ficha técnica: Manuel Mata, Se rompe una rama, Valencia, Pre-Textos, 2021

 

*Más La Plaza Invisible: Herederas (María Sánchez-Saorín)Las horas grises (Luis Bravo Velasco)Electra destronada (Eliana Dukelsky)Hospital del aire (Ernesto García López) Entrevista con Luisa Castro 

 

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