Susana Arce, la urdimbre del tiempo

Susana Arce

ARTE

En La Línea Amarilla nos gusta ampliar nuestra mirada y ayudar a descubrir manifestaciones, dentro del arte contemporáneo, que no siempre son conocidas por el gran público. Hoy ponemos el foco en el arte textil y producciones de artistas que están renovando el lenguaje actual, partiendo de materiales tradicionales o técnicas que se han liberado rotundamente de la artesanía y que se han ganado por derecho propio la categoría artística con mayúsculas.

Existe una nutrida generación de artistas, casi siempre mujeres por cierto, que han hecho de las fibras, la urdimbre, los hilos y los tejidos su material predilecto para reflexionar y hacernos repensar nuestro mundo. A menudo con grandes dosis de valentía y superando prejuicios que, erróneamente, mantenemos cuando hay nexos más o menos evidentes con la tradición. Por eso resultan tan sorprendentes las propuestas de artistas como Teresa Lanceta, Sonia Navarro o Judit Just en este campo.

O de Susana Arce, quien en estos días ha presentado su obra en la exposición Donde el tiempo habita, en el Museu Textil de Terrasa. Por cierto, uno de los pocos en su género y al que tenemos que agradecer una programación expositiva con propuestas divulgadoras o didácticas pero también contemporáneas.

Susana Arce
La artista Susana Arce.

Agustín Laguna / @agustinlagunalopez

Conozco la obra de Arce desde sus inicios y he podido saborear cómo su producción se ha ido haciendo cada vez más madura, más clara, con un lenguaje propio, íntimo y personal que a través de la continua investigación la ha llevado a presupuestos y resultados meramente artísticos. Su destreza, su dominio de las técnicas y los procesos y su minuciosidad hacen que su mensaje se meta dentro, sea incisivo, yo diría que atronador en muchos casos.

Arce nos cuenta que la elección textil no es baladí (las elecciones a la hora de construir una obra de arte, de hecho, nunca lo son). A ella le ayuda especialmente a expresar lo que quiere, forma parte de su ADN. De pequeña observaba a su abuela cosiendo, bordando. Hay experiencias que nos marcan para siempre.

Para Susana Arce hay algo mágico en la materia textil, en este caso el «afieltrado» que ella misma elabora. Fibras de lana natural que trabaja ligándolas y convirtiéndolas en un material escultórico, a su servicio. Que le permiten la tridimensionalidad. Y es que la relación con el propio material es intima. El tacto y el proceso son ya el comienzo de la obra. El resultado final es el milagro de la transformación, siempre sorprendente, en algo nuevo. Se sirve también del nuno, técnica de origen japones en el que tejidos, preferentemente naturales se enfieltran con lana a través de un laborioso proceso manual.

Susana Arce
‘Laberintos’, de Susana Arce.

Su obra actual es fruto de su pasado, como suele ocurrir en los grandes artistas. Largos años dedicados a la pintura en seda, sobre todo al Batik, la técnica, de origen indonesio, que consiste en aplicar cera caliente a la tela para protegerla del tinte. Se confiesa una enamorada de esta técnica, su favorita. Con la cera se consiguen transparencias que serían imposibles de otro modo y con la guta (goma arábiga) crea barreras para contener el color. En la seda el tinte es como la tinta china en un papel mojado, cobra vida y se extiende por la superficie con vida propia. De nuevo el tacto suave de la seda, los colores brillantes, el tiempo inmiscuido en los procesos delicados y minuciosos que han ido dejando huella en esta artista. Pero cuando necesitó hacer algo tridimensional, nos cuenta, me pasé al fieltro que permite piezas más escultóricas o de carácter instalativo.

En esta exposición mostró obras recientes y otras que arrancan en el 2020. Susana Arce nos habla «del paso del tiempo, de la vida como un viaje en búsqueda de la verdad y del propio yo más allá de los miedos y los obstáculos, de la belleza de las marcas y transformaciones que inevitablemente este trayecto provocará en nosotros y de la necesidad del otro en este camino de conocimiento».

El tiempo es siempre una constante en su trabajo. Un ejemplo de ello es la pieza titulada Donde el tiempo habita I que dio nombre a la muestra y que está conformada por más de una veintena de cuencos de fieltro que cobijan en su interior telas de muestrarios textiles desechados. Esta obra surge como consecuencia de un cambio drástico en mi vida – nos dice-. La necesidad de cambiar de casa y mi traslado a una antigua tienda de telas que ahora es mi casa y mi estudio. No solo son cambios espaciales, también lo son interiormente y todos esos procesos se canalizan en esta pieza.

Susana Arce
‘Latidos’, de Susana Arce

Territorio interior, construida por tres piezas de casi un metro de longitud, de un azul intenso, nos remite a un fondo marino, metáfora de lo más profundo que cada uno tiene dentro, con sus valles y sus montañas, las cúspides brillantes o la oscuridad de las profundidades que no son fáciles de mostrar a los demás. Un paisaje árido. Lunar.

Sin duda merece la pena acercarse a este universo ligero, ingrávido y a la vez rotundo y con profundas raíces interiores.

Susana Arce, la bióloga que cambió de tejidos

Bióloga de formación pero artista de vocación. Atraída por todo lo que tuviera que ver la materia textil se ha formado tanto en España como en Inglaterra, estudiando en el West Dean College of Arts and Conservation o investigando en Japón sobre Nuno.

Cuenta con diversas exposiciones, tanto individuales domo colectivas, en España, Portugal, Italia o China y es miembro del Guild of Silk Painters (R.U.), del Crafts Counsil (R.U) y de la Asociación para la Creación Textil.

*Para saber más: Susana Arce

 

 

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