‘Todas las canciones de amor’, de Santiago Loza (teatro en el Canal) Del 27/01 al 12/02

Todas las canciones de amor

Todavía no hemos visto la obra, claro, se estrena el próximo 27 de enero en los Teatros del Canal, pero tiene toda la pinta de ser uno de los montajes que no nos querremos perder. La combinación de Eduard Fernández (intérprete) y Andrés Lima (dirección) nos hace ponernos en guardia solo de pensarlo. Será en el monólogo Todas la canciones de amor, creado a partir de un texto del argentino Santiago Loza.

El montaje es un empeño del propio Eduard Fernández cuando cayeron en sus manos varios monólogos de Loza y de Andrés Lima, amigo y contemporáneo de Fernández aunque solo han trabajado juntos en una ocasión (hace 25 años en Retorno al hogar, de Pinter). De los textos de Loza, a Fernández le atrapó uno en concreto, Todas las canciones de amor, la reflexión emocional de una mujer al final del camino. «Un homenaje a una mujer, a una madre que dedicó su vida a cuidar a los demás, a dedicarse a las tareas de casas, a amar, a callar… Una mujer que habla desde su cocina, donde la obra dibuja sus recuerdos y su mundo interior, sus amores, su marido, su hijo, sus canciones de amor», explican desde los Teatros del Canal.

La conexión de Fernández con el texto es íntima: «Es un homenaje a mi madre. A todas las madres…», asegura el actor, quien perdió a su madre en la primavera de 2020 a causa de la pandemia y el Alzheimer. «Pretendemos hacer un espectáculo popular, profundo, bonito, con humor… Es el viaje de una mujer a través de su vida, una mujer que habla mucho de su hijo, que en este caso soy yo en gran parte. Es el viaje de esta mujer en un sentido poético. Una mujer que poco a poco va perdiendo la memoria y se va dirigiendo hacia la nada… En cierta forma, también tiene que ver mucho con el actor, con la desmemoria, con quedarse perdido en el escenario, con un no saber qué decir… Es algo muy teatral y muy bonito a la vez», explica Fernández.

Andrés Lima matiza: «No nos interesa el Alzheimer desde un punto de vista científico, como enfermedad, sino por lo que supone ese tránsito hacia el olvido, el momento en que los recuerdos más antiguos de esas personas afloran mientras van perdiendo los más recientes. Lo que acabas de hacer se desvanece, pierdes el lenguaje y, sin embargo, recuerdas todo lo esencial». Y subraya que Fernández es el dueño y señor de la escena, «más bien la dueña y señora de la escena, puesto que hace un proceso de metamorfosis total. Me atrevería decir que no sólo físico, sino espiritual. De eso que está más allá del entendimiento, de eso que forma parte del misterio de la vida».

Promete.

*Más Agenda: Detente, instante. Una historia de la fotografía (expo en la Fundación March)

 

 

 

 

 

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