‘Unheimlich’: Me duele nuestro enlace con la tierra

Pierre d. la

Miembro fundador del grupo écrevisse, que ha sido el último impulso más o menos organizado de defender e impulsar en la ciudad de Zaragoza una concepción surrealista de la vida, el poeta y artista pierre d. la (o bien Pedro Perún Serrano: Zaragoza, 1969) retoma la escritura (o su publicación) en Unheimlich, un libro dramático pero encendido.

Publicado en febrero en Zaragoza dentro del catálogo de Pregunta Ediciones (y con un collage de nuestro Miguel Ángel Ortiz Albero en la cubierta), Unheimlich trata sobre la enfermedad, pero también sobre la salvación, y se hace, en ambos casos, de forma seria y honda. Es como la luz de La Plaza Invisible: magia atravesada por la realidad, o viceversa.

Pierre d. la
‘El último surrealista’, como le llama Juan Marqués, se dejó fotografiar en La Plaza Invisible / Foto: J.M.

Juan Marqués / @jmarquesmartin

Algunos amigos me tuvieron engañado durante unas pocas semanas. «¿No te has enterado? —me decían—. ¡pierre d. la ha publicado un libro normal.

Pero no. O no tanto. Una vez que pude leerlo me encontré, en efecto, con el libro más, digamos, ortodoxo que le hemos podido leer, pero eso es sólo porque él procede de un universo artístico realmente singular, una poesía más letrista que visual que no sólo tendía al caligrama, sino más bien, a veces, a un territorio simbólico más cercano al de la ilustración.

Ahora todo eso queda reducido a la preciosa dedicatoria, pero eso no quiere decir que el libro carezca de sorpresas y de desafíos. El primero, el propio título, Unheimlich, que afortunadamente queda explicado por Friedrich Schelling en el exergo general: «Se denomina unheimlich a todo lo que, debiendo permanecer secreto, oculto…, no obstante, se ha manifestado».

lo que tenemos es la crónica de unos dolores, unos temores, un diagnóstico, un tratamiento, una curación

El tema central del libro no es expresado en ningún momento del libro, y tampoco lo haremos aquí, pero sí se hace explícito: en un libro no sólo lineal, sino bastante narrativo, lo que tenemos es la crónica de unos dolores, unos temores, un diagnóstico, un tratamiento, una curación.

Se habla de «sangre», de «náuseas», de «nervios», de «fiebre tos», de que «el dolor de cabeza es insoportable» o de que «se llenan los pulmones de cactus» (imagen netamente surrealista)… y sin embargo, mientras «la química rezuma» no se pone aquí el énfasis en lo físico, o en lo corporal, sino que más bien se mira afuera, hacia el pasado, hacia el futuro, hacia el mar, constantemente evocado (en una ocasión con ecos shakespearianos: «Cambio a la primera oportunidad un caballo  / por tu mirada en el mar»).

Unheimlich es un libro de acompañamiento, un testimonio de miedo, un informe híper-lírico y vulnerable de una temporada llena de días lentos y señalados en rojo («¿Cuántos días D pueden aparecer en nuestras vidas?»…) en los que primero domina el susto, y enseguida cierta desesperación, y finalmente el alivio y la esperanza («Entrar y oír limpia. […] Palabra que deseábamos oír. / Palabra que implica un después»…). Y todo el rato, eso sí, la extrañeza, tanta y tan enorme y tan poderosa y tiránica e imperativa que de hecho se la invoca en mayúsculas: «la Extrañeza». Ésa estaba ya desde antes y estará siempre después de todo, aunque vaya cambiando de color.

Porque lo de los «días D» es en realidad ambiguo, oscilante: aquí van sucediéndose los días en los que hay pruebas, o llamadas, o resultados, o curas, o una tensa espera («La melancolía vaga por la casa. / El cariño tiene su espacio»), pero el sufrimiento deriva también hacia un reconocimiento de todo, hacia una celebración que pasa de lo particular a lo metafísico («Se acerca tu cumpleaños / Todos los días son tu cumpleaños»).

es La realidad del cuerpo arrasando con casi toda la alegría de la imaginación. La muerte venciendo a la magia, pero sólo provisionalmente

Silencio y papeles. Soledad y miradas. Recuerdos y trámites. Sueño y sueños. ¿“Un libro normal”? No mucho. Es más bien un libro, por definición, excepcional; el diario disimulado de una mala temporada; el amor convertido por un tiempo en un caso clínico. La realidad del cuerpo arrasando con casi toda la alegría de la imaginación. La muerte venciendo a la magia, pero sólo provisionalmente.

pierre d. la

 

Un fragmento de Unheimlich:

 

[…]

Me duele el mundo

la extraña sensación de no sentir

cuando los poros de la piel

se abren como tus pupilas

al mirar el cielo azul de nuestros sueños

Me duele nuestro enlace con la tierra

 

No hablo de su silencio

cuando todo habla sin la mirada

 

Necesito cuatro cosas

sencillas

para romper el aire que nos comprime

Sólo cuatro cosas

pero no sé encontrarlas

 

Quiero que las piedras inmortales

que nos rodean ejerzan su influencia

y destripen las verdades con tenazas

 

*Ficha bibliográfica: pierre d. la, Unheimlich, Zaragoza, Pregunta (col. Poesía), 2025 (febrero).

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